Smartphones y niños
Me acuerdo como si fuera ayer cuando el busito amarillo colegial me recogía de la casa para ir a la escuela. El chofer del colegial siempre quejándose los lunes del dolor de cabeza. Ahora entiendo que, probablemente, lo que tenía era una tremenda goma. En el viaje al colegio, los pelaos mas viejos que yo poniendo heavy metal en el componente Pioneer del busito a todo volumen y todos gritábamos las letras de álbum Pyromania de Def Leppard.

Cogidos en la adrenalina del “Metal” y una Coca Cola a las 6:30am, todos en el transporte escolar jurábamos que éramos parte de la banda de rock. El chofer manejaba el busito Toyota como Fitipaldi en una carrera de Formula 1.

Cuando se paraba otro busito colegial al lado era una sola gritadera, rofeadera y mentadera de madre. Si se paraba un bus de Las Esclavas o de María Inmaculada bueno, que les puedo decir, pobres niñas lo que escuchaban. Pero al final éramos jóvenes, con vida y energía, pensábamos que éramos invencibles y de eso creo que se trata la juventud. De gozarla, de hablar, joder, cantar, vibrar. De sentir algo, fueron años divertidos esos viajes al colegio.
Ahora los niños están como anestesiados. La semana pasada iban dos buses colegiales y se paran uno al lado del otro y me dio risa acordarme de mi pasado. Bajé la ventana del carro para escuchar la gritadera y nada. Pensé: “deben ir vacíos”, pero cuando la luz se puso verde y pasé los autobuses me di cuenta que ambos iban llenos. Todos los niños iban pegados a un smartphone, nadie se hablaba, nadie se gritó de un bus al otro, eran como zombis sentados conectados totalmente a la pantalla.

No me mal interpreten, no es que estoy en contra de la tecnología, pero estoy en contra de la adicción tecnológica. Ya es una enfermedad, incluso existen grupos que tratan la dependencia de los smartphones. Uno no puede pasar 24 horas sin estar conectado. Hay estudios clínicos que han concluido que cada vez un mayor porcentaje de personas sienten que, quitarle el teléfono inteligente a un individuo, trae las mismas repercusiones sicológicas como si perdiera una extremidad. Es decir, la gente que le quitan el smartphone por un periodo extendido, tiene el efecto sicológico como si le quitaran un brazo.
Todo esto comienza desde la niñez. Entiendo la importancia de la conectividad que debe tener un joven en un mundo tan inseguro como el que vivimos, pero de verdad, ¿es necesario que tengan un smartphone? ¿Por qué no un Nokia de esos viejos que puedan llamar en caso de una emergencia? ¿Es tan necesario comprarle teléfonos tan sofisticados?

Yo no soy nadie para juzgar a ningún padre, pero como ser humano prefiero haber crecido en un mundo mas conectado a la realidad, al ambiente que me rodea, que a un aparato. De verdad, que pifia los 80.
  • Shirley Mojica

    Jajajajajajajajajaja en serio me acabo de matar este artículo!!!. Se me había olvidado como era, me acabas de hacer volver en el tiempo, y es cierto!!! Ya los chicos no interactuan entre sí, no como lo hacíamos antes… vamos, que no se trata ni siquiera de ser los más amigueros del mundo!!! simplemente, es que ya ni se enteran de que color es el cielo… no disfrutan, ni del medio ambiente que los rodea, mucho menos de las personas a su alrededor.
    Yo no tengo hijos, así que doy mi punto de vista desde afuera, con el mayor respeto posible y esperando poder practicar con el ejemplo el día que los tenga; y sí, creo que llenarlos de tantos aparatos no puede ser bueno, ahora todos los chicos quieren un tablet… todos tienen su smartphone (es en parte moda y en parte por comodidad de algunos padres, que prefieren zombificarlos para que se queden quietos).
    Yo, sí creo que lejos de hacerles un bien a los chicos, los estamos mal criando al llenar los de tanta tecnología inecesaria. Ya les llegará en día en el que tenga realmente la necesidad de usar su smartphone. .. pero mientras la excusa sea que lo necesitan para estar en contacto con sus padres, bien podrían usar un Nokia. .. funciona igual… envicia menos y aguantan más golpes!!! 😀